1 Samuel 26:20
“No caiga pues ahora mi sangre en tierra delante de Jehová: porque ha salido el rey de Israel á buscar una pulga, así como quien persigue una perdiz por los montes.”
Reina-Valera (RV)
🌐 1 Samuel 26:20 — 8 Traducciones
King James Version (KJV)English
Now therefore, let not my blood fall to the earth before the face of the Lord: for the king of Israel is come out to seek a flea, as when one doth hunt a partridge in the mountains.
American Standard Version (ASV)English
Now therefore, let not my blood fall to the earth away from the presence of Jehovah: for the king of Israel is come out to seek a flea, as when one doth hunt a partridge in the mountains.
Open English Bible (OEB)English
Elberfelder Bibel (ELB)Deutsch
So möge nun mein Blut nicht zur Erde fallen fern von dem Angesicht Jehovas! Denn der König von Israel ist ausgezogen, einen Floh zu suchen, wie man einem Rebhuhn nachjagt auf den Bergen.
Reina-Valera (RV)Español
No caiga pues ahora mi sangre en tierra delante de Jehová: porque ha salido el rey de Israel á buscar una pulga, así como quien persigue una perdiz por los montes.
Bíblia Livre (BL)Português
Não caia, pois agora meu sangue em terra diante do SENHOR: porque saiu o rei de Israel a buscar uma pulga, assim como quem persegue uma perdiz pelos montes.
Nova Versão (NVA)Português
Agora, pois, não permitas que meu sangue se derrame pela terra, longe da presença de Yahweh; pois o rei de Israel tem saído em busca de uma pulga, como um caçador procura uma perdiz nas montanhas".
📖 1 Samuel 26:20 en contexto
18Y dijo: ¿Por qué persigue así mi señor á su siervo? ¿qué he hecho? ¿qué mal hay en mi mano?
19Ruego pues, que el rey mi señor oiga ahora las palabras de su siervo. Si Jehová te incita contra mí, acepte un sacrificio: mas si fueren hijos de hombres, malditos ellos en presencia de Jehová, que me han echado hoy para que no me junte en la heredad de Jehová, diciendo: Ve y sirve á dioses ajenos.
20No caiga pues ahora mi sangre en tierra delante de Jehová: porque ha salido el rey de Israel á buscar una pulga, así como quien persigue una perdiz por los montes.
21Entonces dijo Saúl: He pecado: vuélvete, hijo mío David, que ningún mal te haré más, pues que mi vida ha sido estimada hoy en tus ojos. He aquí, yo he hecho neciamente, y he errado en gran manera.
22Y David respondió, y dijo: He aquí la lanza del rey; pase acá uno de los criados, y tómela.
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