Jeremías 2:25
“Defiende tus pies de andar descalzos, y tu garganta de la sed. Mas dijiste: Hase perdido la esperanza; en ninguna manera: porque extraños he amado, y tras ellos tengo de ir.”
Reina-Valera (RV)
🌐 Jeremías 2:25 — 8 Traducciones
King James Version (KJV)English
Withhold thy foot from being unshod, and thy throat from thirst: but thou saidst, There is no hope: no; for I have loved strangers, and after them will I go.
American Standard Version (ASV)English
Withhold thy foot from being unshod, and thy throat from thirst. But thou saidst, It is in vain; no, for I have loved strangers, and after them will I go.
Open English Bible (OEB)English
Elberfelder Bibel (ELB)Deutsch
Bewahre deinen Fuß vor dem Barfußgehen und deine Kehle vor dem Durste! Aber du sprichst: Es ist umsonst, nein! Denn ich liebe die Fremden, und ihnen gehe ich nach.
Reina-Valera (RV)Español
Defiende tus pies de andar descalzos, y tu garganta de la sed. Mas dijiste: Hase perdido la esperanza; en ninguna manera: porque extraños he amado, y tras ellos tengo de ir.
Bíblia Livre (BL)Português
Impede que teus pés andem descalços, e tua garganta tenha sede. Porém tu disseste: Não há mais esperança; não, porque amo estranhos, e tenho que ir atrás deles.
Nova Versão (NVA)Português
Não deixes que os teus pés fiquem descalços, nem tua garganta tenha sede! Mas tu disseste: 'Não há esperança! Não! Eu amo os estranhos e vou atrás deles!'
📖 Jeremías 2:25 en contexto
23¿Cómo dices: No soy inmunda, nunca anduve tras los Baales? Mira tu proceder en el valle, conoce lo que has hecho, dromedaria ligera que frecuentas sus carreras;
24Asna montés acostumbrada al desierto, que respira como quiere; ¿de su ocasión quién la detendrá? Todos los que la buscaren no se cansarán; hallaránla en su mes.
25Defiende tus pies de andar descalzos, y tu garganta de la sed. Mas dijiste: Hase perdido la esperanza; en ninguna manera: porque extraños he amado, y tras ellos tengo de ir.
26Como se avergüenza el ladrón cuando es tomado, así se avergonzarán la casa de Israel, ellos, sus reyes, sus príncipes, sus sacerdotes, y sus profetas;
27Que dicen al leño: Mi padre eres tú; y á la piedra: Tú me has engendrado: pues me volvieron la cerviz, y no el rostro; y en el tiempo de su trabajo dicen: Levántate, y líbranos.
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